
Dentro de un par de días nos veremos en la cena y me gustaría poder escribir, e incluso describir, esta página en la historia de nuestro Club como un día memorable.
Es por eso que he preparado el papel y el bolígrafo, para tomar buena nota del momento porque es una cena muy especial en la que parecía íbamos a estar tod@s.
¡Ay, eso habría sido perfecto!, pero ya sabemos que la perfección, al igual que otras muchas cosas, es una utopía.
Conchi, vamos a echarte mucho de menos!!
También me llevo una goma pero no es para borrar, que nuestros recuerdos de aquellos años es lo que nos une y lo que nos ha llevado hasta aquí, y eso es imborrable.
La llevo precisamente para que me haga recordar que tomemos fotografías de la cena (llevad vuestras cámaras, por favor) y así quedará esta noche, esta cena, para siempre en nuestra memoria.
En el colegio, marcábamos con nuestro nombre los libros, hacíamos muescas a los lápices y pintábamos las iniciales en la goma de miga de pan, porque todos los materiales eran iguales y aquellas marcas los diferenciaban.
Dejábamos nuestra huella.
Ahora dejaremos la huella de estos encuentros sin borrar, unos momentos que unen el pasado con el presente y, quien sabe, quizá también con el futuro.


